7 Beneficios de desarrollar la Inteligencia Emocional desde primaria

Durante los últimos años se ha escuchado hablar de la “inteligencia emocional” con mayor frecuencia. Daniel Goleman fue quien acuñó este término para hacer referencia a la capacidad para reconocer tanto nuestros sentimientos como los sentimientos de los demás. El autor destaca la importancia de considerar la necesidad de educar la vida social y emocional. Existen estudios que demuestran que la conducta y el funcionamiento tanto social como emocional comienzan a estabilizarse alrededor de los 8 años. Por lo tanto, la época de primaria es vital para poder instaurar actividades y hábitos que favorezcan su desarrollo. Ahora bien, ¿por qué es tan importante? ¿Cuáles son sus beneficios?


  1. Aumenta la probabilidad de éxito en el futuro: Goleman señaló que el Cociente Emocional (CE) es tan importante como el Cociente Intelectual (CI). Además, en su libro (“Inteligencia emocional”) escribe que el CI aporta sólo un 20% de los factores determinantes del éxito, siendo el 80% restante atribuible a otra clase de factores
  2. Aumenta la probabilidad de evitar problemas de salud mental: Si durante las primeras etapas de primaria aprenden a expresar sus emociones de forma constructiva, es probable que eviten enfermedades como la depresión o problemas como la agresividad cuando sean adultos.
  3. Favorece un mejor aprendizaje: La inteligencia emocional es uno de los requisitos básicos para el uso eficaz de las habilidades cognitivas. Los estudiantes obtienen mejores resultados cuando el aprendizaje académico se combina con el social y emocional. 
  4. Aumenta la autoestima: Los jóvenes que poseen estas habilidades sociales y emocionales son más felices y tienen más confianza en sí mismos. 
  5. Aumenta la competencia: Se sienten más capaces de ser no sólo mejores estudiantes, sino también amigos e hijos/as. Además, si estas habilidades se emplean en casa, los efectos son mucho más beneficiosos, ya que las relaciones entre los diferentes miembros de la familia tienden a mejorar.
  6. Aprenden a escuchar y a resolver los problemas: Debido a que identifican y comprenden los pensamientos y sentimientos de lo demás, desarrollan la empatía, siendo capaces de ver la realidad desde el punto de vista del otro.
  7. Aprenden habilidades interpersonales: Son capaces de rechazar aquello que les daña y de resolver conflictos de manera asertiva (sin hacerse daño a sí mismos y sin hacer daño a los demás).
Es esperanzador ver cómo existen actualmente cientos de proyectos que enseñan competencias sociales y emocionales como parte de su programa educativo. Este punto es positivo, ahora bien: no se debe dejar sólo en manos de los profesores. La educación compete a ambos, padres y profesores. Si queremos que nuestros hijos e hijas crezcan desarrollando su inteligencia emocional, hay que trabajar conjuntamente.

Si quieres profundizar más sobre el asunto, quiero recomendarte el libro “Inteligencia emocional infantil de Linda Lantieri. El libro incluye un CD de ejercicios para poder realizar con tus hijos o tus alumnos y una guía detallada de cómo trabajar con los menores según su diferente etapa del desarrollo (desde los 5 hasta los 12 años).


Nunca pienses que tu caso está perdido, el aprendizaje de la inteligencia emocional se denomina “aprendizaje social y emocional”. Esto quiere decir que son habilidades y, como todas las habilidades: pueden aprenderse y dominarse. Así que si has visto cómo tu hijo o tu hija puede mejorar en matemáticas o en historia, ¿por qué iba a ser diferente con sus emociones?



| Priscila Abraham 

¿La danza en la escuela? Sí, por favor.

 Educación artística: ¿La danza en la escuela? Sí, por favor.
A través del actual sistema educativo, no se les está dotando a los alumnos de las múltiples herramientas que existen a su alcance para que se desarrollen como personas completas.
En un entorno en el que la comunicación está cada vez más digitalizada, los niños necesitan más que nunca aprender a expresar sus emociones. En las primeras etapas del desarrollo del niño, cuentan con el factor espontaneidad e inocencia, pero en etapas cercanas a la adolescencia, su cuerpo comienza a desarrollar cambios inesperados y sus emociones están más vulnerables que nunca. A través de la danza pueden encontrar una salida a todo ese flujo de sentimientos que no saben expresar mediante la palabra.
Existen numerosas investigaciones que demuestran la cantidad de beneficios que aporta la danza cuando es trabajada en la escuela. Si el niño comienza desde muy temprano con una formación en danza dentro de su educación, llegará a la adolescencia con un bagaje de recursos que le permitirán afrontar esa nueva etapa. La danza le ayudará a seguir asimilando lo que ocurre a su alrededor y a aceptarse a sí mismo y a los demás. Además, se debe fomentar la existencia de una educación por y para cada individuo, respetando el talento, las capacidades, limitaciones, oportunidades y derechos que les proporcionará la educación en los primeros años de su vida. Una educación a través de materias que proporcionen todos y cada uno de los caminos por los que puede crecer personal y profesionalmente cada alumno. Sin embargo, dentro del sistema educativo, el niño con talento para el movimiento, y su expresión a través de él, no encontrará una vía para mejorar, aprender y perfeccionar dicho talento. Encontrará asignaturas que le harán aprender las cosas “importantes” de la vida. Aprenderá Matemáticas y Lengua y Literatura pero no aprenderá ni descubrirá el lenguaje de su cuerpo, que también le habla y quiere hablar.
Por tanto, no se potencian los diferentes caminos con los que cuentan los alumnos en el futuro que deseen, ni se les encauza hacia esas trayectorias adecuadas a sus capacidades porque, un alumno que es malo en matemáticas, lengua, ciencias, etc puede ser increíblemente bueno en cuanto a coordinación, conocimiento espacial, flexibilidad y sensibilidad estética. Quizá su camino, en el ámbito de un futuro profesional, sea la danza. Pero en la escuela nunca va a descubrirlo con el sistema educativo actual. O quizá un alumno simplemente mejore su capacidad para aprender a través de la creatividad desarrollada mediante la danza, actividad que le hace feliz y que a la vez está desarrollando en él la asimilación de valores necesarios para su formación personal.
Somos seres sociales pero también individuales. Necesitamos comunicarnos no sólo con el mundo sino también con nosotros mismos. Conocernos, aceptarnos y aprender a ser mejores. En la etapa de la adolescencia este conocimiento sobre uno mismo es complejo y confuso. Nuestro cuerpo experimenta cambios observables y no observables que nos llevan a precisar de un lenguaje que vaya más allá del verbal. De un lenguaje que nos ayude a expresar lo que no podemos expresar con palabras. Que nos motive e ilusione y, sobre todo, satisfaga nuestro ser. Ese lenguaje, sin duda, lo puede constituir la danza. ¿Por qué?
-Porque si un niño aprende que fracasar en el aprendizaje de la coreografía le llevará más adelante al éxito, aumentará la confianza en sí mismo y sentirá la satisfacción del esfuerzo.
-Porque si al bailar se siente bien, disfruta y supera barreras como la vergüenza o el miedo, amentará su autoestima.
-Porque si al trabajar la danza en grupo, disminuyen o se solventan los conflictos y se crea un ambiente de tolerancia, respeto y colaboración, aumentará la mejora en las habilidades sociales y relacionales. Y si los niños son, además de ejecutores, espectadores de sus compañeros, perderán el miedo a que los juzguen y valorarán la interpretación de los demás.
Al llegar a la adolescencia, el niño se siente perdido y no sabe expresar los cambios por los que está pasando. A través de la danza encontrará una forma de expresión útil en la manera de entender el mundo y sus cambios. Y contará con una forma única de comunicación.
Mayka López Martínez.
Extracto de la investigación Beneficios emocionales y sociales de la práctica de la danza en la escuela con preadolescentes.

THINK AND PLAY

El futuro ya está aquí

Todos estamos de acuerdo en que nuestros hijos deben aprender a leer, escribir y matemáticas. Pero, para estar en consonancia con estos tiempos digitales, ¿no deberían también aprender a programar y generar contenido?

Un gran número de expertos en informática, educación y emprendimiento piensan que SÍ.

Hay un montón de opciones y recursos para que nuestros hijos aprendan a programar y crear contenido de un modo divertido.

¿Cómo lo hacemos?

Tan fácil como aprender un nuevo idioma desde pequeñito. Todo muy visual. Poca teoría y mucha práctica. Aprender haciendo.

Los niños obtienen las herramientas y cimientos para poderse expresar con sus creaciones de un modo realmente divertido

Usamos diferentes programas y herramientas en función de la edad de nuestros jóvenes programadores.

Desde herramientas en las que no es necesario saber leer, a herramientas más avanzadas para los más mayores.

Creo que todo el mundo debería aprender a programar, porque te enseña a cómo pensar.
Steve Jobs

YOGA


Entre los muchos beneficios que encontramos en la práctica del yoga, podemos destacar el desarrollo de la flexibilidad, la tonificación muscular, la resistencia y el aumento de la capacidad de trabajo... todo ello mediante ejercicios lentos y muy respirados que favorecen, a parte del bienestar físico, el bienestar mental.

Un excelente espacio para tomarse esos momentos de relax tan necesarios.
Horario: dos sesiones semanales de 1 hora.
Para: madres y padres.
Grupos: mínimo 8 alumnos, máximo 20.

PILATES


Una disciplina muy completa con la que conseguiremos tonificar sin aumentar la masa muscular, mejorar el equilibrio, la flexibilidad, coordinación o agilidad, mientras nuestros hijos disfrutan de sus actividades extraescolares.

Horario: dos sesiones semanales de 1 hora.
Para: madres y padres.
Grupos: mínimo 8 alumnos, máximo 20.

SEVILLANAS/BAILES LATINOS


Es una de nuestras propuestas para aquellos que quieran ofrecer actividades a las mamás y papás. Clases de iniciación de sevillanas o ritmos latinos, donde encontramos la posibilidad de matricularnos con nuestros hijos y compartir así aficiones y un rato muy divertido.

Horario: dos sesiones semanales de 1 hora.
Para: alumnos mayores de 8 años y madres, padres o tutores.
Grupos: mínimo 8 alumnos, máximo 20.